El agua y la política hidráulica en los programas electorales del 28-A

La falta de concreción destaca en los programas electorales de los grandes partidos

VoteCleanWater

Como suele ser habitual en las fechas que preceden los comicios, casi todos los medios hacen resúmenes más o menos interesados sobre los programas electorales de los diversos partidos. Nosotros no vamos a ser menos, pero centrándonos exclusivamente en materia de aguas y política hidráulica. Esperamos que sea de vuestro interés.

(Los partidos se presentan de mayor a menor representación en las encuestas)
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PSOE

PdroSnchz

Desde la moción de censura que los llevó al poder, se ha producido en el seno del partido socialista un importante viraje hacia posiciones ecologistas -tradicionalmente abanderadas por partidos extraparlamentarios-.

Esto se ha traducido, dentro del programa electoral, en una apuesta por un ‘nuevo contrato social verde’ (“Green New Deal”, recordando a las políticas del presidente norteamericano F.D.Roosvelt), que incluiría una reforma de la Constitución para incorporar “la consideración de los límites planetarios como condición del progreso económico” y el acceso al agua (entiéndase abastecimiento urbano) como “servicio de interés general”.

En el programa se considera que “el Gobierno socialista ha heredado una planificación hidrológica y una gestión de la política del agua que no cumplen adecuadamente con la directiva europea, y que, además, no garantizan suficiente agua potable a medio plazo, en el contexto de sequías más intensas y frecuentes provocado por el cambio climático”.

Como receta contra este problema, reivindican el llamado Libro Verde “para modernizar la gobernanza y gestión del agua y para sentar las bases de la necesaria transición hidrológica”, junto a un “nuevo y urgente Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización de Aguas Residuales”.

Los principios que habrían de regir la política de aguas ‘socialista’ serían:

  • Asegurar “cada vez mejor la integridad de las cuencas hidrográficas y su seguridad hídrica, especialmente aquellas que han dependido hasta ahora, en gran medida, de aportaciones de otras cuencas, -que tenderán a reducirse gradualmente a causa del cambio climático-“.
  • El punto anterior sería posible mediante una “gestión integral y eficiente de las demandas y de todos los recursos” (superficiales, subterráneos, desalación y reutilización) y con precios que “reflejen los costes del sistema en su conjunto y que tiendan a converger independientemente de su origen”, aspirando a una “trasparencia absoluta sobre eventuales subvenciones que resulten justificadas por razones sociales”. Este precio deberá incluir también el valor ambiental del agua y de los ecosistemas fluviales” -cosa que, de hecho, ya exige la Directiva Marco del Agua, traspuesta a la legislación vigente en nuestro país-.
  • Muy genéricamente se apela a la toma de medidas de medición y control del uso del agua y de su calidad para poder prevenir y combatir toda forma de despilfarro, de especulación y de contaminación del agua, y se implementen aquellas actuaciones que garanticen la efectiva participación pública de todos los ciudadanos en las decisiones relativas a la gestión del agua”.
  • Como cierta novedad en el debate se incorpora también (como ya lo había hecho Unidos Podemos anteriormente, tomándolo de diversos movimientos sociales) el “derecho al acceso a los servicios básicos de agua y saneamiento, considerando el agua como un bien común de dominio público, imprescindible para la vida, fomentando desde el Gobierno de España la adecuada gestión del ciclo urbano del agua, en la que se promoverán garantías para evitar la ‘pobreza hídrica’ “.

Curiosamente falta en el programa toda mención al principal consumidor -con diferencia- de nuestra agua: el regadío. La agricultura se trata bastante de pasada, con una referencia a un “Plan Estratégico Nacional de Agricultura” muy poco definido, con la salvedad de defender la actual Política Agraria Común (PAC) -que ha sido ampliamente criticada por entidades conservacionistas– y un elenco de referencias a la pequeña y mediana explotación, los jóvenes, la mujer y las zonas de montaña.

Como puede comprobarse, a pesar de la considerable extensión del tema dentro del programa electoral, este no es especialmente concreto en cuanto a infraestructuras u otras ‘soluciones’ -generando incertidumbre y posibles incumplimientos-.
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PP

PbloKsdo

El programa electoral ‘popular’ sigue un esquema más tradicional a la hora de presentar los contenidos, facilitando la identificación de los temas pero a la vez perdiendo a la hora de interrelacionarlos con otros sectores.

La primera medida de la sección de aguas es el “desarrollo de una Estrategia Nacional de Regadíos 2025 para culminar la modernización, mejorar la eficiencia y generar el desarrollo de nuevos regadíos donde sea posible”. Es decir, de entrada apuesta por una intensificación -con alto coste económico y ambiental- e incluso propone seguir ampliando riegos a pesar de los preocupantes escenarios de cambio climático.

Todo esto se sustentaría, en apariencia, por la elaboración de un “Pacto Nacional por el Agua, consensuado con las Comunidades Autónoma, regantes, y todos los sectores afectados”, que según los ‘populares’ permitirá dar “cumplimiento a los objetivos medioambientales, respuesta a los déficits hídricos y garantizaremos la disponibilidad de agua en el futuro, desde la solidaridad y la cohesión territorial”.

En esta línea, impulsarán también un plan de actuaciones prioritarias para cumplir con los objetivos de atención de los déficits hídricos en todos los territorios de España”, entre los que destacan “la creación de un sistema nacional de agua como un conjunto de infraestructuras, sistemas de información, planes y procedimientos que tienen por objeto optimizar la gestión del recurso hídrico en España respetando al medio ambiente. […] El sistema nacional del agua permitirá gestionar las interconexiones entre cuencas de forma transparente impulsando, en los casos que fuese necesario, la aprobación de normas objetivas para su funcionamiento”. Enrevesada forma para referirse a nuevos trasvases, que por supuesto no especifican en ningún momento.

Como punto muy interesante, en la sección dedicada a agricultura el PP propone la elaboración de un “Programa Estratégico para el Desarrollo de los Secanos Tradicionales que ofrezca a los productores nuevas opciones para su puesta en valor y desarrollo económico. Se promoverán medidas que mejoren su competitividad, faciliten su adaptación al previsto impacto del cambio climático y les posicione en condiciones de competir en los mercados, contribuyendo con ello al mantenimiento de la actividad económica y de la población en el medio rural”. Una reivindicación del secano muy necesaria, frente a las absurdas pretensiones de poner en riego hasta la última hectárea del país.
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C’s

AlbrtRibra

El partido Ciudadanos es mucho más escueto en su programa, limitándose a señalar que pretenden “actualizar el Plan Hidrológico Nacional, adaptándolo al reto del cambio climático y escenarios 2030-2050″ -sin aclarar si se refieren únicamente a la parte vigente del PHN, o también al derogado Trasvase del Ebro-.

Esta actualización supondría “mejorar la gestión, la depuración y la reutilización de aguas urbanas, el aumento de las inversiones, la interrelación de cuencas, la integración de desaladoras, las demarcaciones hidrográficas y administraciones territoriales”, para lo que proponen:

  • “Un plan de ayudas para cuencas altamente eficientes en su uso del agua, pero deficitarias actualmente, dependientes de trasvases o acuíferos, para desarrollar recursos propios sostenibles ambiental y económicamente”.
  • “Un plan de ayudas para cuencas ineficientes en su uso del agua, para que adopten mejores prácticas y tecnologías que permitan mejorar la calidad de las aguas y mejorar la gestión de los recursos hídricos”.
  • “Un plan para la recuperación de acuíferos para cerrar el ciclo del agua, persiguiendo los pozos ilegales, y controlar la extensión de regadíos no planificados, así como los desarrollos urbanísticos descontrolados”.
  • “Revisaremos el reparto competencial en materia ambiental y de agua para asegurar una mayor eficacia y coordinación de todas las administraciones públicas, fortaleceremos las herramientas de actuación del Estado con la creación de un organismo regulador nacional del agua”.

Lo que podría traducirse en importantes subvenciones (¿a fondo perdido?) para el sector del regadío -tanto a los poderosos sectores agroexportadores como a cuencas con usos más tradicionales que pretenden “modernizar”, en apariencia para poder trasvasar “excedentes”-, y volver a crear la Dirección General del Agua -la ya habitual promesa de cosas que ya existen en la actualidad-.
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Unidas Podemos

PbloIglsias

La formación morada presenta un interesante sistema de etiquetas en su programa que facilita enormemente la búsqueda por temas. Por lo demás, los contenidos de este programa son relativamente escuetos y -a pesar de contar entre sus filas con el partido ‘verde’ Equo- parece más obsesionado con el carácter público de la gestión que con los impactos medioambientales de la misma. Las propuestas son:

  • “Recuperar automáticamente la gestión pública de las centrales hidroeléctricas cuyas concesiones para la explotación privada hayan caducado o lo hagan en el futuro”, que no serían demolidas -como reivindican numerosas entidades conservacionistas- sino integradas en “una empresa pública de energía”.
  • “Prohibir la mercantilización del agua”, pues consideran que “la compraventa de derechos concesionales es la manera moderna de convertir un derecho humano como el agua en un producto financiero”.
  • “Recuperar para lo público y con la máxima transparencia toda la gestión del agua en una legislatura”, lo que incluiría la reversión y paralización de las privatizaciones del suministro, el riego, el saneamiento y la depuración de aguas y haría inviables escándalos como los del caso Lezo o Acuamed”.
  • “Abandonar la política de grandes embalses y avanzar hacia una gestión inteligente, eficiente y ecológica del agua”, pues consideran que lo primero no es más que “el viejo modelo franquista de pantanos y obras faraónicas que han hundido y obligado a abandonar tantos pueblos” y que es preciso que se sustituya “de forma definitiva por una nueva cultura del agua.
  • “Frenar el avance de la desertificación”, con un “Plan de Restauración Hidrológico-Forestal”.
  • “Suministros básicos garantizados”, incluyendo el de agua potable, con un mecanismo de protecciones “que se activarán de manera automática cuando exista situación de vulnerabilidad, durarán un año y se extenderán mientras persista la situación de vulnerabilidad”.
  • “Plan Nacional de Desarrollo Rural” que incluiría “modernizar las instalaciones hídricas, las infraestructuras de regadío”.

 

VOX

SntigoAbskl

Un partido emergente, aunque todavía sin representación parlamentaria, cuya inclusión en este listado es obligatoria por su posible papel clave en la formación de Gobierno -en línea con lo ocurrido en Andalucía-. En su programa, que mantienen inalterado con independencia de a qué elecciones se presenten, únicamente aparece dos veces la palabra “agua”, siendo relevante solamente la relativa a un imaginario Plan Hidrológico Nacional -que nada tiene que ver con el original- trasvasando todos los ríos del país sin demasiado criterio técnico o económico -máxime si pretenden bajar impuestos-:

Diseñar y aplicar un nuevo Plan Hidrológico Nacional bajo el principio de la solidaridad y el bien común. Un Plan que desde el respeto a la sostenibilidad de los recursos hídricos y de los ecosistemas, permita una gestión eficiente del agua. Un Plan que contemple los embalses necesarios, garantice los trasvases y asegure la interconexión entre todas las cuencas para solucionar el déficit hídrico que se produce en algunos sitios de España”.

Tampoco aparece ninguna referencia adicional al regadío, ni nada asimilable. La elaboración del programa en su cumbre de Vistalegre -anterior al éxito electoral andaluz- parece lastrar ahora a la formación ultraderechista, pues la falta de ideas y conocimiento profundo de la materia se hace palpable. Y es que incluso el PACMA parece más ducho en la materia.
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Reducción de la superficie regada: el gran ausente

maparegadio

Como ha podido comprobarse en las líneas que anteceden, los 5 grandes partidos son reacios a incluir en sus programas promesas concretas, expresadas de forma clara. Esto nos obliga a estar más bien a las (a veces contradictorias) declaraciones para acabar de hacernos a la idea de lo que nos espera con cada uno de los partidos. O, en los casos donde prometen grandes ampliaciones sin criterio, para darnos cuenta del poco pudor que tienen a la hora de mentir.

Lo que en cualquier caso está claro es que existe un tema tabú, que nadie se atreve siquiera a mencionar a pesar de la enorme trascendencia social que tendrá: el cómo reducirán la excesiva superficie de regadío en el país -excesiva tanto por la actual falta de recursos en toda la mitad sur, como sobre todo por el impacto del cambio climático-.

Obviamente, en época de elecciones nadie quiere dar malas noticias. Y esta es una muy mala noticia. Pero sería un encomiable ejercicio de responsabilidad hacia la ciudadanía el hablar claramente, sin tapujos ni eufemismos, de la existencia de una burbuja de regadío -que podemos tratar de desinflar por las buenas o que pinchará por las malas-. Las decisiones que se tomen al respecto serán clave a la hora de minimizar el efecto en las comunidades afectadas, pues p.ej. en la Región de Murcia y Alicante existe la clara alternativa del turismo y la industria -además de la opción desarrollista de la desalación-, pero en las provincias de Albacete y Ciudad Real el asunto puede traducirse en problemas sociales más graves.

Por desgracia, ninguno de los partidos parece estar a la altura. Incluso en el resto de sus programas parecen ignorar el ya elevadísimo riesgo de colapso ambiental -no para esta legislatura, claro-, y confían la ‘transición ecológica’ -en el mejor de los casos- a un desarrollo acelerado de la tecnología, con algún apoyo estatal para que sea ‘justa’.
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¿Y tu? ¿A qué partido tienes pensado votar?

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2 thoughts on “El agua y la política hidráulica en los programas electorales del 28-A

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